Laura Conde (@vueling) septiembre 17, 2026
Descubre La Rioja en plena vendimia: bodegas en acción, pueblos entre viñedos, gastronomía, arquitectura y experiencias para vivir la cultura del vino desde dentro.
Si te gusta el vino, debes ir a La Rioja al menos una vez en la vida. Aquí el vino forma parte del paisaje, la arquitectura, la gastronomía y hasta del ritmo de los pueblos. No en vano, en 1991 Rioja fue la primera Denominación de Origen de España en obtener la categoría de Calificada (DOCa), el máximo reconocimiento del sistema español del vino. Y esto, queridos winelovers, son palabras mayores.
La vendimia es un momento especialmente emocionante para descubrir esta tierra. Los viñedos se llenan de cuadrillas, las bodegas trabajan a tope y los tractores cargados de uva toman las carreteras. Es el momento de beber vino, por supuesto, pero sobre todo de entender de dónde sale. ¡Acompáñanos a vendimiar a La Rioja!
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¡A vendimiar!

En localidades como Briones, Haro, Badarán o Entrena encontrarás bodegas que organizan experiencias para entrar en el viñedo, aprender cuándo una uva está lista, cortar los racimos y seguir después su recorrido hasta la bodega. En definitiva, descubrir que el vino no solo se bebe: también se huele, se toca, se escucha... Algunas recuperan también el tradicional pisado de la uva: aunque ya no es el método habitual de elaboración, pocas maneras hay más divertidas de entender cómo el racimo acaba convertido en mosto.
💡Tip Vueling: Las fechas de vendimia no son matemáticas: dependen de la añada, la altitud, la variedad y la parcela. Reserva la experiencia directamente con la bodega y confirma unos días antes que la actividad en viñedo sigue prevista.
¿Maridamos? Que sea con unas chuletillas al sarmiento

El vino se lleva la fama, pero aquí también se come de maravilla. Las chuletillas de cordero al sarmiento, asadas con los sarmientos, son un clásico de la vendimia. El sarmiento prende rápido y genera una llama intensa que cocina la carne en pocos minutos y le aporta su característico aroma. Añade unas patatas a la riojana, caparrones de Anguiano, menestra de verduras de la huerta... y ábrete un Rioja, que la ocasión lo merece.
💡Tip Vueling: Ya que estás, aprovecha para descubrir otras joyas de la despensa riojana. Busca el Aceite de La Rioja DOP, el Chorizo Riojano IGP, el Pimiento Riojano IGP o la Coliflor de Calahorra IGP, cuatro productos excelentes que protagonizan buena parte del recetario.
Un recorrido por Haro y su barrio de la Estación

Haro es un lugar único en el mundo, donde resulta imposible olvidarse de que estás en tierra de vino. La llegada del ferrocarril en el siglo XIX favoreció la instalación junto a la estación de algunas de las grandes casas históricas de La Rioja y hoy el barrio permite ir caminando de una bodega a otra sin necesidad de tocar el coche. Pero no te quedes únicamente allí: entra también en el casco histórico, recorre la plaza de la Paz y las calles de la Herradura y deja tiempo para degustar algún vino y alguna tapa.
💡Tip Vueling: Sube a la ermita de San Felices de Bilibio, a unos kilómetros de Haro. Se alza sobre los riscos de Bilibio, con vistas sobre el Ebro y los viñedos, y es el escenario de la célebre Batalla del Vino cada 29 de junio.
Subir a San Vicente cuando los viñedos cambian de color

En otoño, San Vicente de la Sonsierra juega con ventaja. El pueblo se levanta sobre una colina junto al Ebro, coronado por su recinto fortificado y la iglesia de Santa María la Mayor, y desde arriba se contempla un mosaico de viñedos. Durante estas semanas los verdes empiezan a mezclarse con amarillos, ocres y rojizos, mientras al fondo aparece la Sierra de Cantabria.
💡Tip Vueling: Sube hasta el Mirador de la Torre Mayor, con estupendas vistas sobre los viñedos.
Cambiar de paisaje en Rioja Oriental

Cuanto más avanzamos hacia el este, más cambia la postal. En Rioja Oriental, los viñedos se mezclan con huertas, frutales y paisajes cada vez más abruptos. Aldeanueva de Ebro es uno de los grandes pueblos vitivinícolas de la zona, con un curioso Museo del Vino instalado en la ermita barroca de Nuestra Señora del Portal. Alfaro suma los Sotos del Ebro y su famosa colonia de cigüeñas; y en Quel, el pueblo crece literalmente bajo una enorme peña coronada por los restos de su castillo, con la fértil vega del Cidacos a sus pies.
Y todavía queda Arnedillo, encajado entre montañas junto al Cidacos y conocido por sus aguas termales naturales. Aquí el plan es fácil de comprar: caminar entre las peñas, observar buitres leonados y terminar metiendo el cuerpo en agua caliente. Vino, huerta, naturaleza y pueblos con carácter para descubrir una Rioja bastante distinta de la que sale en las postales más conocidas.
💡Tip Vueling: Aprovecha el cambio de color de los viñedos para sacar algunas de tus mejores fotos de La Rioja. Los tonos verdes, ocres y rojizos transforman el paisaje y convierten cualquier parada entre viñedos en un buen lugar para llevarte un recuerdo del viaje.
Senderismo entre viñedos

La vendimia y las semanas posteriores son uno de los mejores momentos para caminar por La Rioja. En la zona de la Sonsierra puedes seguir alguno de sus Senderos del Vino y encontrarte por el camino con guardaviñas y lagares rupestres excavados en la roca.
Haz también una parada en Briones, uno de los pueblos más bonitos de la zona , encaramado sobre una colina desde la que se domina el Ebro y un enorme paisaje de viñedos. Su casco histórico conserva casas señoriales y palacios de piedra y, a las afueras, se encuentra Vivanco, Museo de la Cultura del Vino, una visita especialmente interesante si quieres entender el vino más allá de la cata: historia, elaboración, arte, herramientas y hasta una colección de miles de sacacorchos.
Alrededor de Briones y Haro también hay caminos rurales entre parcelas y bodegas, mientras que para contemplar el paisaje desde arriba puedes subir al Mirador del Rollo, en Briñas, o al Mirador de Ábalos.
💡Tip Vueling: Desde Briñas puedes combinar el Mirador del Rollo con un paseo junto al Ebro y acercarte después a Haro, que está a apenas unos kilómetros. Una buena manera de sentir y vivir La Rioja con calma.
Gastronomía en pequeños bocados

Las calles Laurel y San Juan, en pleno centro de Logroño, concentran decenas de bares en pocos metros y son el lugar perfecto para practicar el deporte local: ir de pincho en pincho acompañando cada parada con un corto de vino. Champiñones, matrimonios, zapatillas, oreja, morros... muchos establecimientos son conocidos precisamente por especializarse en uno de estos bocados. Y si tu escapada coincide con las Fiestas de San Mateo y la Vendimia Riojana, que se celebran alrededor de septiembre.
💡Tip Vueling: Entra en la Concatedral de Santa María de La Redonda y busca El Calvario, una pequeña pintura de la Crucifixión históricamente atribuida a Miguel Ángel.
Una arquitectura única

En Haro, Zaha Hadid creó para López de Heredia Viña Tondonia un pabellón que envuelve como una joya el expositor modernista que la propia bodega había utilizado en la Exposición Universal de Bruselas de 1910. La arquitecta ideó una estructura de formas sinuosas y aspecto futurista que protege la pieza original y juega deliberadamente con el contraste entre dos épocas separadas por casi un siglo. Tradición y vanguardia, literalmente, una dentro de la otra..
💡Tip Vueling: La arquitectura contemporánea no termina en las bodegas. En Logroño, acércate al Ayuntamiento, diseñado por Rafael Moneo, y fíjate en su gran plaza, concebida como parte del propio edificio y como espacio abierto a la ciudad.
Viñedos, pueblos con historia, arquitectura de vanguardia, buena mesa, naturaleza y carreteras que piden conducir sin demasiada prisa. La Rioja tiene mucho más que vino, aunque, puestos a brindar por el viaje, mejor no renunciar a él.