Laura Conde (@vueling) agosto 20, 2026
Playas, volcanes, pueblos con encanto, gastronomía y rincones que demuestran que el verano todavía no ha terminado.
Mientras buena parte de Europa empieza a sacar el abrigo, en Gran Canaria el otoño sigue oliendo a terrazas frente al mar y caminatas con manga corta. Es una de las mejores épocas para descubrir la isla: hay menos visitantes, las temperaturas siguen siendo suaves y puedes alternar playas, volcanes, pueblos con encanto y buena gastronomía sin sufrir el calor del verano.
Aquí van 11 planes para aprovechar al máximo una isla que lo tiene todo.
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1. Dormir sobre el mar de nubes en el Parador Cruz de Tejeda

No todos los hoteles tienen vistas a un paisaje así. Situado a 1.560 metros de altitud, el Parador de Cruz de Tejeda es uno de los mejores lugares para descubrir el monumental paisaje cumbrero de la isla y, por sí solo, ya justifica una noche de estancia. Su ubicación también lo convierte en un buen punto de partida para descubrir el interior de la isla, acercarse a Tejeda o planear una excursión al Roque Nublo. Después de la caminata, pocas cosas apetecen más que relajarse en su spa contemplando la inmensidad de la Caldera de Tejeda.
2. Subir al Roque Nublo... pero con reserva

Con unos 80 metros de altura sobre su base y situado a más de 1.800 metros sobre el nivel del mar, el Roque Nublo es uno de los grandes símbolos naturales de Gran Canaria. Si quieres acercarte hasta su base por el sendero de la Degollada de La Goleta, recuerda reservar previamente el acceso.
También conviene planificar cómo llegar. No está permitido aparcar en los alrededores del Roque Nublo, por lo que se han habilitado aparcamientos en Tejeda y Cruz de los Llanos, conectados con el inicio del sendero mediante transporte público. Desde La Goleta, la ruta hasta la base del Roque Nublo es de unos 3 kilómetros entre ida y vuelta.
Al regresar, reserva algo de tiempo para pasear por Tejeda, sentarte en una terraza sin prisas y probar alguno de sus tradicionales dulces de almendra.
💡Tip Vueling: Lleva una capa de abrigo y calzado adecuado para caminar. A más de 1.800 metros, las condiciones pueden ser muy diferentes a las de la costa.
3. Descubrir el sorprendente café de Agaete

Sí, has leído bien. En el valle de Agaete crecen cafetos desde hace más de dos siglos, en uno de los pocos lugares de Europa donde se cultiva café de forma comercial. Varias fincas, como Los Berrazales, organizan visitas para recorrer las plantaciones, conocer el proceso de elaboración y terminar con una degustación. Además del café, el valle sorprende por sus viñedos, naranjos y cultivos de mango, papaya o aguacate, así que la visita se acabará convirtiendo en una magnífica inmersión en la despensa más fértil de Gran Canaria.
💡Tip Vueling: Completa la excursión acercándote al Puerto de las Nieves para comer pescado fresco o darte un baño en las piscinas naturales de Las Salinas antes de volver.
4. Comer pescado donde comen los locales

No olvides visitar algunos de los puertos con más personalidad de la isla. En Sardina del Norte, además de comer un excelente pescado fresco, puedes darte un baño en aguas cristalinas o recorrer el paseo marítimo hasta el faro. En el sur, Arguineguín conserva el ambiente de antiguo pueblo pesquero y es perfecto para pasear por el puerto antes de sentarse a la mesa, mientras que San Cristóbal, en Las Palmas de Gran Canaria, sigue siendo uno de los rincones favoritos de los locales para disfrutar de la cocina marinera. Viejas, sama, cherne, pulpo... aquí la carta cambia según la pesca del día, así que merece la pena preguntar antes de pedir.
💡Tip Vueling: Si el camarero te recomienda algo que no aparece en la carta, hazle caso.
5. Recorrer algunas de las carreteras más bonitas de la isla

La GC-60 y la GC-210 atraviesan algunos de los paisajes más espectaculares de Gran Canaria. Tejeda, Artenara, Cruz de Tejeda y miradores como la Degollada de Becerra –con una de las panorámicas más icónicas del Roque Nublo y el Bentayga– o el Pico de los Pozos de las Nieves, desde donde en los días despejados se divisa incluso el Teide, convierten el trayecto en un viaje en sí mismo. No tengas prisa: aquí lo mejor está entre curva y curva.
💡Tip Vueling: Descarga el mapa antes de salir. Hay zonas donde la cobertura desaparece.
6. Dormir una noche en el interior

Muchos viajeros no pasan del litoral y se pierden una de las mejores experiencias de la isla. Alojarse en Tejeda, Artenara o Cruz de Tejeda permite descubrir otra Gran Canaria. Tejeda, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, enamora con sus casas blancas escalonadas entre montañas, sus almendreros y unas vistas privilegiadas al Roque Nublo y al Bentayga. Al caer la noche, el cielo estrellado se convierte en otro de los atractivos del interior de la isla, mientras que al amanecer la luz transforma por completo el paisaje volcánico.
💡Tip Vueling: Si puedes elegir, reserva una habitación con vistas al Roque Bentayga.
7. Buscar las mejores piscinas naturales

Las Salinas de Agaete, El Puertillo o Roque Prieto son algunas de las piscinas naturales más populares de Gran Canaria. Excavadas por la propia naturaleza en la roca volcánica, permiten bañarse prácticamente dentro del Atlántico, pero con la comodidad de unas aguas más tranquilas. El otoño puede ser un buen momento para descubrirlas con más calma y disfrutar de otra cara de la costa grancanaria.
💡Tip Vueling: Consulta siempre el estado del mar antes de bañarte.
8. Pasear por Vegueta cuando cae la tarde

Vegueta es el barrio donde Las Palmas de Gran Canaria empezó a escribir su historia hace más de 500 años. Aquí encontrarás calles empedradas, casas señoriales, la imponente catedral de Santa Ana y la Casa de Colón. Pero el mejor plan no consiste en ir tachando monumentos de una lista. Lo suyo es perderse sin mapa, curiosear en alguna galería, hacer una parada para el vermut y acabar cenando en alguno de los restaurantes que han convertido el casco histórico en uno de los barrios más apetecibles de la ciudad.
💡Tip Vueling: Consulta la agenda cultural de Las Palmas de Gran Canaria antes de ir: Vegueta acoge exposiciones, conciertos y actividades a lo largo del año.
9. Ver las dunas de Maspalomas desde otro ángulo

Todo el mundo camina por las Dunas de Maspalomas, pero pocos se acercan al mirador situado junto al Hotel Riu Palace. Desde allí se aprecia mucho mejor la inmensidad del sistema dunar y el contraste entre el desierto y el Atlántico.
💡Tip Vueling: Las dunas forman parte de una Reserva Natural Especial. Respeta siempre los senderos señalizados y evita acceder a las zonas protegidas.
10. Hacer una cata de vinos volcánicos

Gran Canaria también se bebe. La isla cuenta con su propia denominación de origen y una Ruta del Vino que guía al visitante, mostrando una tradición vitivinícola que sorprende a quien la descubre. Entre laderas volcánicas y viñedos de altura, numerosas bodegas familiares abren sus puertas para explicar cómo nacen unos vinos muy singulares. Remata la visita con una cata acompañada de productos locales, como sus estupendos quesos o esos mojos que crean adicción.
💡Tip Vueling: Si te ofrecen un blanco de Listán Blanco o un tinto de Listán Negro, di sí.
11. Ver el atardecer desde el Faro de la Sardina

Mientras la mayoría se concentra en Maspalomas, el noroeste de la isla guarda uno de sus mejores secretos. El Faro de Sardina, en Gáldar, se alza sobre una costa de origen volcánico salpicada de pequeñas calas y piscinas naturales. Si el cielo está despejado, desde aquí se distingue perfectamente la silueta de la hermana Tenerife recortándose sobre el horizonte, un espectáculo que tiñe el Atlántico de tonos anaranjados antes de que caiga la noche.
💡Tip Vueling: Aprovecha para acercarte antes al Puerto de Sardina y darte un baño en sus aguas cristalinas. Es el mejor preludio antes del atardecer.